EL CARÁCTER DE DIOS EN LA CRISIS POR COVID-19

EL CARÁCTER DE DIOS EN LA CRISIS POR COVID-19

Ante la crisis del COVID 19 han surgido diferentes opiniones en el mundo cristiano, desde los que lo atribuyen a elementos apocalípticos, otros han hecho mensajes motivacionales y/o evangelísticos, hasta aquellos que lo han considerado un tiempo para descansar de tanto activismo religioso.

Mi aporte a este tema va más enfocado en el Carácter de Dios. Deuteronomio 10:17 dice: “Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de Señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho” (RVR1960). Este pasaje se da en el contexto del pacto renovado que Dios hace a una nueva generación que iba a entrar a la tierra prometida, y después de recordarles como Dios sacó a Israel de Egipto les deja bien claro quién es Dios.

Cuando pensamos en el proceso de liberación de Israel, miramos las 10 plagas que destruyeron a los egipcios y sus tierras (Éxodo 7-12), conocemos que cada una de estas plagas y los hechos maravillosos que Dios hizo fue para destruir cada uno de los dioses que los egipcios tenían. Por ejemplo, En el antiguo Egipto, la diosa “Heket” fue una de las primeras deidades. Diosa con cabeza de rana, era un símbolo de la fertilidad, abundancia, así como de la concepción y el nacimiento. Cuando Dios envía la plaga de las ranas estaba teniendo una guerra contra la diosa rana y al pedir Faraón que Dios quitará esa plaga estaba reconociendo que el Dios de Moisés era más poderoso que la diosa rana (Éxodo 8:8). Esta es la manera que Dios destruyó toda la doctrina popular del pueblo egipcio al destruir cada uno de sus dioses. Esto trajo también como consecuencia la destrucción de la belleza, de la cultura, de sus riquezas, de todo aspecto del cual Egipto se sentía orgulloso y autosuficiente.

Ahora bien, ¿Cuáles son los dioses y señores del mundo postmoderno? Me atrevería a decir que los dioses y señores de la actualidad son: la economía, la medicina, la ciencia, el turismo, la capacidad de movimiento, los placeres, la belleza, el poder, la política, el deporte, los tratados internacionales y muchos otros. Cada uno de estos dioses, son perseguidos y adorados por grandes multitudes. Estos dioses hacen sentir a la humanidad orgullosa y autosuficiente. Pero recordemos nuevamente el pasaje de Deuteronomio “Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de Señores”. Dios ha vuelto a demostrar que eso es una realidad aun en pleno siglo XXI. Con un organismo microscópico llamado COVID19 Dios ha dado un golpe duro a la economía, a la medicina, a la ciencia, al turismo, a la capacidad de movimiento (todos en cerrados en sus casas), a la belleza, al poder, a la política, al deporte y cada uno de estos dioses posmodernos Dios nos ha demostrado que Él sigue siendo Dios y Señor de todo. Los famosos, los poderosos, los ricos, los pobres, todos han sido infectados por que Dios no hace acepción de persona ni recibe soborno. Él sigue haciendo el mismo llamado al corazón del hombre.

Dios pudo haber mandado o permitido cualquier otra catástrofe mundial, un huracán, un tsunami, un terremoto (que tanto se ha estado especulando sobre eso), una erupción de varios volcanes al mismo tiempo o cualquier otra. Pero, mando o permitió una partícula con gran capacidad de reproducción y contagio para dar una enseñanza de su carácter y de su poder. Dios no cambia y sigue demandando el primer lugar en la vida de la humanidad.

¿Qué podemos decir del mundo “cristiano”? ¿Hay dioses que Dios ha destruido? Me atrevo a decir que el mundo “cristiano” tiene dioses muy arraigados que le han quitado el primer lugar a Dios. Estos pueden ser: la religiosidad, el templismo, el clericalismo, el show evangélico, los “súper apóstoles”, el sonido y seguramente otros más que hacen sentir orgulloso y auto suficiente al cristianismo. Estos dioses también están siendo destruidos, ahora en muchos países ya no puedes congregarte dentro de un templo, ya no puedes hacer conciertos cristianos, el pastor ha perdido el poder al ver sus templos vacíos. Algunos seguramente, desobedeciendo las leyes, seguirán reuniéndose en los templos porque tienen miedo de perder ese dios, argumentado que eso es más espiritual. Creo que debemos de volver a la Biblia y recordar que la iglesia somos las personas que hemos sido lavados por la sangre de Cristo para perdón de pecados y que el templo del Espíritu Santo es nuestro cuerpo. Espero que pronto aprendamos esta gran lección y si es necesario replantearnos, debemos de hacerlo con la guía del Espíritu Santo.

Cabe mencionar que, en Egipto, las primeras plagas los egipcios quisieron imitar al Dios de Moisés para demostrar que los dioses de ellos eran poderosos, pero en las siguientes plagas Dios marcó una clara diferencia entre ambos pueblos. Cuando en Egipto vendría la última de las 10 plagas, la muerte de los primogénitos, Dios envió a todos los israelitas a adorar a Dios en sus casas, en familia, con los vecinos y ahí iban a levantar un altar de adoración y comunión. Esta acción se repite a lo largo de la historia cristiana, la iglesia primitiva comenzó en los hogares, en las casas ahí adoraban en comunidad (Hechos 2:43-47). En momentos de crisis las casas son el refugio para los cristianos, en momentos de crisis se demuestran quienes son los verdaderos discípulos de Cristo, en momentos de crisis la iglesia avanza y el evangelio se expande. En momentos de crisis debemos de recordar que nuestra roca es Cristo. Donde sea que te encuentres sé diligente tomando las precauciones debidas, pero adora a Dios, ama a tu prójimo y sirve a tu comunidad.

Seguramente toda esta crisis pasará y en algún momento volveremos a nuestras libertades, pero estoy seguro que Dios nos ha dado una gran lección de su carácter por medio del famoso COVID19, debemos de aprender esta lección o volveremos a repetir esta triste historia.

Termino mi reflexión con las palabras de David: “Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas, sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre”. (1 Crónicas 29:11-13) RVR60

¿Qué has aprendido del carácter de Dios? ¿Cómo te sientes ahora que Dios te ha quitado ciertos privilegios tradicionales? ¿Estás dispuesto a replantearte si en verdad eres discípulo de Cristo? ¿Qué harás en tiempo de crisis? ¿Cuál será tu mensaje? ¿Seguirás con los dioses después de esta crisis? ¿Qué acciones tomarás? ¿Marcará un antes y un después en tu vida cristiana esta crisis?

Israel Maravilla Arévalo
Pastor de Iglesia Evangélica Misión Centroamericana

[Artículo escrito en el mes de marzo 2020 en plena crisis del COVID 19]

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